¿Por qué es peligroso gritar a los niños? La neurociencia lo explica

Gritar a los niños es una práctica mucho más normalizada de lo que nos gustaría reconocer. Muchas madres y padres lo hacen desde el agotamiento, la falta de recursos o la desesperación de sentir que “nada funciona”. Y es importante decirlo claro desde el principio: no se grita por falta de amor, se grita por falta de acompañamiento, sostén y herramientas. Pero que sea comprensible no lo convierte en inocuo. Sabemos que gritar no está bien y no puede ser un recurso habitual.

Hoy sabemos, gracias a la neurociencia y a la psicología del desarrollo, que gritar a los niños tiene un impacto profundo en su cerebro, en su sistema emocional y en su manera de relacionarse consigo mismos y con los demás.

Este artículo no busca culpabilizarte. Busca ayudarte a comprender qué ocurre cuando gritamos y por qué educar desde el respeto no es ser permisivo, sino profundamente responsable.

Infancia Respetuosa
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