SANAR HERIDAS
Ser madre o padre es una de las experiencias más transformadoras que existen. Pero también es una de las más desafiantes, sobre todo cuando nos enfrentamos al espejo que la crianza pone frente a nosotros: nuestras propias heridas de la infancia. Para criar desde el amor, desde el respeto y con consciencia, necesitamos recorrer un camino hacia dentro, mirar con valentía nuestro pasado y empezar a sanar lo que aún duele.
Convertirme en madre no solo cambió mi día a día, rutinas, cuerpo y tiempo. Cambió mi manera de verme a mí misma, mi forma de amar, mi capacidad de sostener, mi relación con el dolor, con la tristeza… Criar a un hijo despertó recuerdos, emociones y reacciones que, muchas veces, no sabía que estaban ahí, hasta ese momento. Parte de mi historia pasó por sanar mis heridas. Dar voz a esa niña que un día fui y que aún me acompaña.
Por eso me gusta ver la maternidad como una invitación, como una oportunidad de cambiar y sanar.
- Seguir como hasta ahora.
- Empezar a sanar y vivir de manera consciente.
Todos los niños merecen sentirse valiosos y seguros. Y todos los adultos podemos convertirnos en las personas que lo hagan posible. Porque criar con consciencia no es una moda, es una revolución que ha venido para quedarse.
Lo que quedó pendiente en nuestra infancia
Nadie tuvo una infancia perfecta. Todos, en mayor o menor medida, cargamos con heridas. Algunas son evidentes, como el abandono, la violencia o el abuso. Otras son más sutiles, pero igualmente dolorosas: no haber sido escuchadas, no sentirnos validadas, tener que ser «buenas» para recibir amor, no haber tenido espacio para sentir rabia, tristeza o miedo.
La respuesta está en nuestra historia. En cómo fuimos criadas, en lo que vimos, en lo que aprendimos sobre el amor, el cuidado, el castigo y el vínculo. Y en lo que no recibimos o en lo que nos faltó. Sobre todos estos aprendizajes y creencias nos construimos.
Mi historia
La primera vez que fui al psicólogo tenía 16 años. Ahora sé que sufrí depresión en mi adolescencia. Desde ahí hasta los 36 años pasé por 2 especialistas más. A los 36 años y ya siendo madre de mis 2 hijos, toqué fondo. Sentía que la maternidad estaba pudiendo conmigo, pero en realidad fue la puerta a mi cambio. Porque todos esos problemas o situaciones de mi día a día que me hacían sentir que era una mala madre, no eran más que la oportunidad para dejar de cargar con mi mochila y empezar a construir una nueva vida, un nuevo camino.
Esta vez sí, me puse como priorizar. Me dejé acompañar por una profesional maravillosa y, gracias a ese camino de autoconocimiento, empecé a VIVIR. Empecé a vivir con consciencia.
Ahora, te toca a ti
Después de todo mi recorrido personal, formación y aprendizajes, acompaño junto a mi equipo a madres y padres…
Una combinación de las mejores especialidades y herramientas. Parte de ellas son las mismas que hicieron clic en mí. Lo mejor de cada una de ellas. Coaching transpersonal, psicología holística, mentoring, terapia regresiva, inteligencia emocional…
Junto a mi equipo vas a:
Entender tu pasado
Conocer y entender tu pasado te va a ayudar a entender por qué has estado sintiéndote así. Vas a reconciliarte con él y marcarás tu nuevo rumbo, un nuevo camino.
Conocerte
Vas a aprender a conocerte, escucharte y valorarte. Vas a crecer emocionalmente.
Criar desde la consciencia
Por fin conseguirás convertirte en la persona que quieres ser, educando a tus hijos desde la consciencia y no desde las heridas o patrones adquiridos.
Sentido
Tu vida adquiere sentido, coherencia y rumbo cuando conoces de lo que eres capaz (tus fortalezas) y lo alineas con tus dones. Entonces, todo encaja: lo que haces, lo que sientes y quien eres.
ES TU MOMENTO.